Eutanasia a mi hermana

Hoy decidimos administrarle la muerte a través de una aguja, ella no sentirá nada y nosotros, o por lo menos yo, sentiremos como un machete mal afilado nos perfora las entrañas… Lleva 3 días sin poder moverse autónomamente, recostada en posición fetal como un intento de pasar sus últimos días de la misma manera que vivió sus primeros… Hace tan sólo tres días aún devoraba con vehemencia su comida, la de siempre, complementada esta vez con esos fideos secos enchipotlados, tan típicos de Xalapa… Sus piernas ya no la sostenían, su columna, ya cóncava, era un arquitrabe en ruinas, en la obscuridad se desorientaba e iba a estrellarse contra los muros de su habitación, usaba ya un pañal infantil, para contrarrestar los efectos de esfínteres caducos, ya no te escuchaba, ya no te veía y al sentir el roce invisible de la mano de uno,  gruñía… La conocí cuando estaba en la primaria, hace 17 años, lo que la  hace hoy por hoy la decana de la familia con más de 100 años humanos según las convenciones… mis padres al inicio no la aceptaron, pero con el tiempo se volvió irremediablemente parte de la familia… Siempre que me preguntaban que de dónde venía yo respondía que de una orgía, nunca supimos exactamente lo que era, hija de quién, antes de nadie y ahora nuestra… Llevó una vida bastante relajada sin muchos inconvenientes, varias veces se le atoró la cabeza entre los barrotes de la reja, se cayó, víctima de la irremediable gravedad por las escaleras, una que otra pelea casera y de vez en cuando en la regadera se congelaba en un trance, con sus extremidades rígidas, del que segundos después salía avante como si nada hubiese pasado… Ahora el tiempo y la genética, macabramente cómplices, se han salido con la suya, y es tiempo de decir aquella palabra tan difícil de pronunciar, que no es un traba-lenguas pero sí un traba-almas, un nudo en la garganta, un “Adiós”… Gracias por todas las noches en mi cama, por los abrazos incondicionales , por los besos a lengüetadas… perdón por haberte mantenido todo el tiempo en casa, por haberte privado químicamente de ser madre y por haberte ignorado durante tus últimos días… Fuiste un referente para todos, no tengo un amigo, por alguna u otra razón, que no sepa de tu existencia, porque  siempre fuiste un referente de mis narraciones cotidianas, parte de mi vida, de mi monografía, de mi esencia… Ahora que sé que estás muerta, enrollada en un petate y dirigiéndote a un rancho donde serás enterrada junto a tu hermana la Kissy, sé que hicimos lo mejor que ya era tiempo de que descansaras… eres la amiga más antigua, mi hermana, mi hija, mi almohada favorita… te vas, pero aquí te quedas porque nadie olvidará tu nombre y mientras el recuerdo de ti lata eternamente en nuestros corazones, serás como un ladrido incesante, por las mañanas por las tardes, por las noches, por mi vida entera… Adiós Babsy, te amo!

Babsy

The dog I’ve loved the most… my sister, my daughter

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