Sortilegio la chimuela

For English version scroll down.

El doctor leyó su sentencia de muerte, como leyendo una receta común de cocina, o la lista del súper del domingo. Tenía cáncer fulminante, la metástasis le había invadido hasta la casa, que empezaba a derrumbarse, empolvándole la cabeza con partículas de escombro. Desde ese día ella sonreía siempre en espera de la muerte, con sus dientes perfectos como teclas de pianoforte, de marfil de elefante. Quería ser encontrada en su lecho fúnebre con un rigor mortis placentero, para recibir la fatalidad con su mejor cara, y permanecer durante toda la eternidad mostrándole al mundo de los vivos y de los muertos, su portentosa dentadura incólume. El día que murió, una viga carcomida por la humedad, el tiempo y las polillas se desprendió y colapsó sobre la pobre Sortilegio, asestándole un golpe seco de madera vieja en la cara y tumbándole todos los dientes de enfrente. Así la encontraron, muerta y completamente chimuela, con una cara de espanto, del momento cuando vio la trabe venírsele encima. La fueron a enterrar a un terreno en Celaya, donde los minerales subterráneos se encargaron de embalsamarla y conservarla sin caducidad en la etiqueta. Para colmo, la desgraciada Sortilegio fue recientemente exhumada, y ahora yace, con la peor de sus caras, en una vitrina de cristal, para toda la eternidad.

IMG_5950

Sortilegio the toothless

The doctor read her death sentence, like reading a common recipe, or the grocery list on a Sunday. She had fulminant cancer, the metastasis had invaded even her house, which began to crumble, powdering her head with particles of debris. Since that day she always smiled awaiting death, with her perfect teeth as pianoforte keys made of elephant ivory. She wanted to be found in her funeral bed with a pleasant rigor mortis, to welcome doom with her best face, and to remain for all eternity, showing the world of the living and the dead, her powerful flawless denture. The day she died, a beam eaten by humidity, time and moths detached from the ceiling and collapsed over poor Sortilegio, smashing her face with a hard coup of old wood, knocking out all her front teeth. So they found her, dead and completely toothless, with a face of terror, the moment when she saw the girder coming towards her. She was buried in Celaya, where underground minerals were responsible for embalming and preserving her body with no expiration date on the label. To make it worst , unfortunate Sortilegio was recently exhumed, and now she lies, with the worst of her faces, in a glass vitrine, for all eternity.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s