Skinasfolk: Poemas de amor II

The complete Einaudi List

Por fin, después de un par de meses, he aquí la segunda  recopilación compuesta por 60 de mis poemas de amor (y dolor) escritos para @skinasfolk_

LXI

Creo en ti, y en lo que me haces sentir, porque aunque sea invisible, yo lo siento tan real.

LXII

Pienso en ti, cuando duermo, en mis sueños, cuando me despierto, cuando me duermo de nuevo, pienso en ti. Pienso en ti, cuando camino, cuando corro, cuando me siento cansado, en los días de trabajo y de descanso, también pienso en ti. Pienso en ti, cuando me da hambre, cuando como, cuando estoy lleno, o inapetente, pienso en ti. Pienso en ti cuando escucho música, o cuando escucho el silencio, o la lluvia o el viento, o el pasar del tiempo, pienso en ti. Pienso en ti, cuando te veo, y cuando no te veo, entre cada respiro y cada parpadeo, y hasta cuando no te pienso, también pienso en ti.

LXIII

Mi amor por ti es absolutamente inextinguible. Quiero conocerte sin límites y hasta donde sea posible.

LXIV

La playa sin ti es menos playa. El mar es  triste, vacío, melancólico. Se escucha el silencio de las olas, y no hay gaviotas, ni cangrejos, ni sombras sobre la arena. La playa sin ti, no es playa, es otra cosa extraña, que desconozco, y que me duele. La playa sin ti, es menos playa.

LXV

Mañana te voy a ver. Se puede leer en los encabezados de los principales periódicos nacionales. “¡Extra, extra! mañana se verán” grita el niño pregonero desde su bicicleta, y los cronistas y locutores en todas las estaciones radiofónicas. Mañana te voy a ver. Ya era hora de que hubiera buenas noticias en la tele,  y la mujer guapa del clima diera un excelente pronóstico meteorológico. Mañana te voy a ver.

LXVI

Aún recuerdo la primera vez que te vi. Fue mirarte y morir al instante. Se oyó un disparo, y el crujir de lo huesos, un último suspiro, y mi canción favorita. Sentí un hormigueo incesante en la cara, y me flaqueó la rodilla derecha, me sudaban las manos, y se exacerbó mi falsa dislexia. A todo esto, perdí la elocuencia, y solo se me ocurrió decirte: “te amo, y quiero que estés conmigo para siempre”. No teníamos ni 24 horas de habernos conocido.

LXVII

Mi fa paura dover partire e lasciarti per così tanto tempo. È un brivido costante che mi percorre tutto il corpo, e va a finire in un vuoto infinito nel centro dello stomaco.

LXVIII

Hoy recordé mis últimos días de playa sin ti, mientras caminaba en el extremo norte del planeta también sin ti. Y me sentí tan triste. No cabe duda que el mundo, en cualquier lugar y en cada segundo, es mejor contigo, que sin ti.

LXIX

Me tranquiliza hablar contigo todos los días, contarte alguna anécdota estúpida con tal de hacerte reír un poco. Hoy me di cuenta que estoy a tan solo 60 km del círculo polar Ártico, experimentando lo que en palabras de mi mejor amigo es “probar los límites del espíritu humano”. Qué más da, yo solo puedo pensar en ti todo el tiempo, el corazón no me da para más.

LXX

Hoy te dediqué uno de los 23 km que corrí. Cuando mis piernas ya no podían más pensé en ti, en lo mucho que te quiero, en lo hermoso que es pasar tiempo contigo, y aún más el tiempo que anhelo seguir haciéndolo. Te imaginé gritando a un costado de la calle, y en ese momento metí un sprint sónico para no fallarte. Seguramente los otros corredores pensaron que me había inyectado adrenalina, o que me había metido un susto un perro o un fantasma, pero ignoran que el corazón es el motor más potente que existe.

LXXI

Contigo empiezan las buenas historias y los finales felices. Eres mi primer pensamiento por las mañanas, y el último por las noches. Eres mi sueño y mi vigilia, y eres lo que más quiero. Dicen que la belleza es subjetiva, pero yo creo que lo tuyo es un hecho universal indiscutido.

LXXII

Mientras me acercaba al lugar de nuestro encuentro, ya sabía lo que ocurriría, la premonición de lo inevitable. A un cierto punto quise correr en la dirección opuesta y escapar de tus palabras, pero desgraciadamente había que afrontar las consecuencias. “Ya no podemos seguir juntos como hasta ahora” tu lo dijiste, mientras yo lo pensaba. Y no te odio, te quiero más que nunca, me odio a mí mismo por no haber sabido comportarme, llevar las cosas con calma. Ahora me quedo triste, me quedo intranquilo, porque todo me recuerda a ti, en el silencio, en la soledad, en cada momento. Sin embargo acabo de decidir una cosa… No me daré por vencido.

LXXIII

Qué difícil es hacerse el difícil, porque al corazón no se le puede mentir o pedir que finja algo que no siente (desesperarse hasta llorar, sin que nadie te vea, es como no llorar). Solo quisiera abrazarte, tan fuerte como la primera vez, y hacer desaparecer todos los motivos que hicieron alejarte de mí. Me pesan los días, y aún más las noches, se me quiebra la voz de repente en público, y quiero desvanecer. De verdad lo intento (no sentirte, no pensarte, no quererte) pero es más difícil de lo que creí. No es una banal obsesión, te lo juro que no lo es, es algo muy cercano a la ilusión del amor (yo solo quería que tú fueras feliz).

LXXIV

El mar me hizo recordar tus ojos imperfectos, la eternidad de tu sonrisa, tus abrazos fuertes, tus palabras frágiles, y todo el tiempo juntos.

LXXV

Entonces, ¿qué estamos celebrando? Preguntaste algo desconcertado.

No lo sé, no estoy seguro. Respondí.

Tal vez los meses que cumplimos juntos, queriéndonos, o el tiempo que llevamos juntos, sin cansarnos el uno del otro. Para fines prácticos es lo mismo, en realidad solo quería decirte que te quiero y que estoy feliz de haberte conocido.

LXXVI

Sé como te sientes, lo he sentido antes, la impotencia contra lo inevitable, el irremediable triunfo de la muerte. Los amores se van, no vuelven cuando trascienden el umbral de la vida, se apagan, se extinguen para siempre. Recuerda que a pesar de que el mundo se detuvo, cuando perdiste eso tan amado, tu corazón sigue latiendo, un poco más lento, un poco más cansado, pero él, ella viven, dentro de ti, en los atrios secretos, invisibles. Dentro de ti también estará el recuerdo, intocable e inmortal, de todo ese amor que se dieron. Todo el tiempo juntos valió la pena, nada, absolutamente nada fue en vano. Y llora, todo lo que tengas que llorar, mientras tomas el café en la mañana, o cuando no puedas leer o pintar, o en la noche, poco antes de conciliar el sueño. Llorar ayuda a mantener el corazón templado. No te rindas, eres fuerte, pronto encontrarás el consuelo. Mientras tanto, sabe bien que te quiero, y que todos estos escritos, son siempre para ti, C.

LXXVII

Te extraño, en el silencio natural entre una y otra palabra. Siempre.

LXXVIII

Lo siento y a la vez no, porque mi único error ha sido quererte de más. Yo sé que lo nuestro es asimétrico, y un tanto difícil de conciliar, pero lo estoy intentando, porque me importas demasiado (por más que yo siempre insisto en que el amor no es de intentos). Soy yo el que está aquí pensando en ti, todo el tiempo, entre sonrisas y melancolía, malabareando “sis” y “nos” entre la cabeza y el corazón, que no terminan por ponerse de acuerdo. Te quiero ser muy franco, quiero estar contigo, ahora, aunque sea verte pocos días de la semana y abrazarte un par de horas antes de que te vayas. No sé qué es todo esto, y no te estoy pidiendo nada, es solo un grito ahogado en una tarde de lluvia, para tratar de estar bien, para sentirme un poco mejor.

LXXIX

(…) no podría explicarles, compañeros, lo bien que me siento cuando lo abrazo y está conmigo. Discurso promulgado antes sus tres mejores amigos, en su cumpleaños número 30.

LXXX

“Déjame ver tu espalda” te dije,  y te negaste. “No me gusta”, fue tu excusa, pero a mí no me importó. Comencé a acariciarla con la punta de mis dedos, uniendo todos esos puntos, esas estrellas inéditas que aún no habían sido descubiertas. Así fue como tracé una órbita imaginaria, mientas tú te morías de risa, por la sensación que la nave espacial causaba sobre tu piel. Poco a poco, y sin quererlo, se fueron re creando los planetas que ya existen, de Mercurio a Neptuno, y hasta el miserable planetoide Plutón. Los científicos aseguran que cuando observamos la luna vemos un segundo en el pasado, y el sol alrededor de 8 minutos. Cuando yo veo tu espalda, pintada toda de universo, y la acaricio, veo el futuro, un futuro, en el que probablemente ya no estemos juntos. Por eso cuando estoy contigo trato de hacer de lo transitorio, lo más permanente (como diría Benedetti), que nuestro espacio juntos, sea absoluta y definitivamente eterno y memorable, mientras dure.

LXXXI

(…) Yo sé que tú me quieres, claro, pero yo te adoro. Nunca nadie me había hecho sonreír con un recuerdo, o sentirme inmortal con un abrazo, nunca me había quedado dormido llorando por alguien (…)

LXXXII

Qué bueno que nadie me ha preguntado por ti. No sabría qué decir y de seguro se me deformaría la cara de la angustia.

LXXXIII

No importa lo que suceda, y a dónde nos lleven nuestros diferentes caminos, siempre tendrás un espacio muy especial -impenetrable, inmutable, intocable- en un atrio escondido de mi corazón.

LXXXIV

Ahora tengo nuevas ilusiones y creo que por fin, después de varios días confusos, puedo mirar hacia adelante. Lamento que nada saliera como lo había previsto, y anotado, en mi libro invisible de las (desafortunadas) expectativas. Pero bueno, las tragedias siempre han sido más interesantes que los finales felices. Me quedo con lo mejor de ti.

LXXXV

Uno de mis pasatiempos favoritos es rozar mi mano con una mano ajena, en el metro, en la calle, donde sea. Me gusta creer, que es un gesto recíproco y que él me recordará durante el resto del día, como un amor fugaz, así como lo hago yo. No se tú, pero yo me enamoro, por lo menos, tres veces al día.

LXXXVI

Ojalá no deje de llover, nunca, para que no te puedas ir de aquí. Quédate 10 minutos más.

LXXXVII

Existen varias cosas que te quisiera decir, pero por ahora prefiero callar; de cualquier manera son siempre los mismos versos intercalados, con sinónimos y eufemismos cambiados de posición, la misma historia contada de principio a fin, y viceversa, con los mismo personajes pero con otros nombres. Nunca me he caracterizado por ser sucinto, ni mucho menos elocuente, soy solo un escritor promedio de medianas capacidades, muy enamorado, y nada más. Por eso no diré nada, y pensaré mejor en ideas frescas para cambiar esta historia, ¿o será mejor comenzar una nueva?

LXXXVIII

No hay nada peor que darlo todo, y no sentirse amado.  Algunas personas (como yo) necesitamos escucharlo, o leerlo de vez en cuando; un te quiero explícito, o algo tácito, pero perceptible: una sonrisa fugaz, un beso donde caiga o un abrazo inesperado.

LXXXIX

Te pensé todo el día, entre la gente que pasaba y el murmullo del viento veía tu rostro y escuchaba tu voz. Irónico que el mar me recuerde siempre a ti, si nunca fuimos al mar juntos. No podría explicarte, la razón fundamental, porque ni yo lo entiendo de por qué te siento tan dentro, tan fuerte. Quiero dejarte ir y no puedo, eres más que un dulce recuerdo, una historia finita, (es que eres tan bello) eres parte de mí.

XC

Fue vivir por dos horas,

amándote.

Y luego morir una eternidad,

extrañándote.

XCI

Me fuiste a encontrar con los brazos y el corazón rendidos, desafanados, con ganas de nada, decepcionado de todo y de todos. Pero tú me levantaste, y me abrazaste – nos reímos- me besaste. Me diste esa dosis de esperanza en la medida justa a la hora exacta. Tú me haces sentir amado y deseado, porque en ti y en tu transparencia, no hay espacio para la incertidumbre.

XCIII

A ti escribiré mi primera canción

hablará de lo mucho que te quiero,

y será un bolero, una salsa o un danzón.

XCIV

Cuando te vayas a ir no me avises, solo vístete y vete; no quiero ni el beso, ni el abrazo de despedida, ni mucho menos el “cuídate” queriendo decir “hasta nunca”. Será fácil olvidarte, pues no poseo nada de ti, ni siquiera el nombre porque se me olvidó preguntártelo. Taciturno será el recuerdo de tus ojos vastos y el de la sal de tu cuerpo.

XCV

¿Qué somos y hacia dónde vamos?

No sé, no deberíamos estar hablando de eso.

Pero si hay que ir a algún lado que sea a nuestros labios,

porque eso somos, lo que somos durante un beso.

XCVI

Nuca he sabido soltar, las anclas me pesan tanto ¿Se puede amar a varias personas a la vez? Sí. Hay veces que pienso en ti, y en él, y en el que estuvo antes de él también. Los recuerdos no respiran ni caminan, pero sí viven. Por eso quedan cicatrices.

XCVII

Contigo me he visto haciendo cosas por la primera vez. Abrazarnos en medio de la noche, sin saberlo, y despertar juntos en la misma conjunción, con la luz del sol en la cara, y las sábanas destruídas en el suelo. Somos inéditos, especiales, únicos.

XCVIII

Pocas veces he conocido a alguien tan singular, tan anacrónico, tan taciturno, tan auténtico en su forma de lidiar con las vicisitudes de este mundo, que he llegado a pensar que es de otro planeta, o por lo menos de otro tiempo. Creo que es justo eso lo que me atrae tanto de ti: que seamos tan diferentes, al punto de no entenderte, pero de no importarme. Eres justo el amigo que andaba buscando.

XCVIX

Eres la imagen detrás de mis ojos

la última sílaba de mis versos

Mis amaneceres rojos

Mi más grande universo

Nunca me dejes.

C

Tus cantos llegaron desde muy lejos, pero yo te sentía tan cerca. Ni si quiera sé si están dedicados a mí, pero me gusta pensar que lo están.

CI

Danser est embrasser l’air avec le corps.

CII

No es lo mismo no poder olvidarte, a tener que pensarte todo el tiempo.

CIII

Me desperté tarde, pero feliz. Por fin pude dormir hasta que el cuerpo -y la luz de la ventana- me obligaron a dejar de hacerlo. Además hoy había buenos planes, nos veríamos antes de medio día y luego iríamos a un concierto colectivo, donde pasaríamos la tarde juntos, yo pretendiendo conocer a las bandas de música, y tú gritando histérico al organista de The Little Jesus, tu amor platónico. Pero toda esta fantasía acabó tan rápido, inclusive antes de dejar la cama, con un intercambio de mensajes, entre tú y yo, por razones que yo creo bananales y tú con la trascendencia de cancelar nuestros planes. Si esto es el principio del final, qué lástima, porque yo me sentía, nos sentía muy bien.

CIV

Del tremor a la calma,
un sismo tenue que alborota,
así mi corazón palpita,
veloz como el trueno, la palabra,
se escucha un violín de fondo
y un recuerdo rompe el silencio,
será que la muerte viene a buscarme,
o la vida escapó por la ventana,
cualquiera que sea la causa,
tan absurda tan sensata,
no fue más que un mal sueño,
del que sigo padeciendo.
No he logrado despertar, aún.

CV

Nunca es demasiado tarde para reconsiderar. Ya lo pensé (y lo sentí) bien. Siempre sí te amaba

CVI

No te lo quería decir que me iba, pero ya lo hice. Pensé en dejar pasar el tiempo, y que fueran los segundos de espera los responsables de decir todas las cosas. De verdad te quiero, mucho, muchísimo, y por eso te lo digo. Ahora que me pongo a pensar en todo lo que hemos dicho y sentido en estas últimas semanas, no encuentro reparo y los recuerdos se condensan en tantas lágrimas que se desploman inundándolo todo. Perdón, perdóname, perdón, pero algo en mi interior me decía que no era el momento de atarse las manos a la espalda. Una vez más soy yo, desafortunadamente, el que renuncia al amor, por cosas menos importantes.

CVII

El día que te conocí, te observaba a la distancia; te tocaste la nariz, y esbozaste una sonrisa que inmediatamente cambiaste por un desplante; quién sabe que te habrá dicho el tipo de enfrente que no te gustó. Me acerqué, envalentonado por el whiskey que tenía en la mano y te di una tarjeta “te quiero tomar fotos, escríbeme mañana”. Nunca pensé que lo haríamos hasta que te vi parado frente de mí, en mi casa, y detrás de mi cámara. De repente lo volviste a hacer, te tocaste la nariz, y esbozaste una sonrisa; y durante ese segundo de simpleza, de rutina, sentí lo que sentí aquella noche. “Quédate así, no te muevas”.

CVIII

Fueron tus labios desconocidos, nuevos, inéditos, ese beso tuyo, de tabaco y sudor, tan dulcemente dado, tan salado, como un trago hondo de mar, el que me hizo enamorar, como si fuera la primera vez.

CIX

(Hace un año) tenías razón. No te pedí perdón por que estaba arrepentido, lo hice porque quería estar bien conmigo. Tristemente me di cuenta, que después de todo, era más fuerte la culpa que sentía, que lo que sentía por tu cariño.

CX

Me dejaste muy pensativo y triste con tu partida. Hoy en la tarde mientras hablábamos de nosotros fue imposible no mezclar las palabras con las lágrimas; primero lloraste tú y luego yo,  porque nos duele darnos cuenta que todo terminó, el gran final nos alcanzó, abrazados entre besos desviados y entre mariposas muertas como en tu última canción. Te adoro más de lo que tú crees, o de lo que yo soy capaz de hacerte sentir. Estoy orgulloso de ti porque hoy hablaste con tu mayor elocuencia y lucidez; lo nuestro ha ido perdiendo intensidad, y lo que es peor, también interés, y así, no podemos continuar.  Adiós nos dijimos, adiós, y el dolor de tu ausencia no será como ninguna; te extrañaré tanto mi corazoncito de papel, mi amor de otoño, mi conejillo de la luna. Me quedo con el recuerdo de lo absolutamente extraordinarios que fuimos juntos, de nuestra historia tan bonita de besos cálidos, de sueños húmedos y de tantas risas. Y no te diré un “cuídate” antes de partir, porque sol, yo te estaré cuidado siempre, a lo lejos y en silencio. Te quiero.

CXI

Y yo que te sigo llevando en mi corazón, y a todas tus palabras (y besos) de amor, tatuadas en las pecas de mi espalda.

CXII

Eran los últimos tiempos de Fidel, fuiste mío, esa tarde, a las 4 en punto. Entre el sudor, el humo y las prisas, no había tiempo, nunca hay tiempo. Ni siquiera pude preguntarte tu nombre. Abre la ventana, que se oreen los suspiros y el olor de nuestros cuerpos. Volví esa noche a encontrarte, al mismo lugar donde te conocí pero ya no estabas; te buscaba para otro asunto. Eran los últimos tiempos de Fidel, fuiste mío, esa tarde, a las 4 en punto.

CXIII

Sí que lo nuestro se ha enfriado, pero no es tan grave; me encanta la tibieza de tu presencia, tu desaire fresco y suave, lo templado de tu cuerpo junto al mío. Sí que lo nuestro se ha enfriado, pero no es tan grave; tú mismo lo dijiste, no se puede dejar de querer a alguien.

CXIV

Detén el tiempo, no te vayas, quédate conmigo un instante más, toda la noche, para siempre y un poco más. Abrázame, encapsúlame, secuéstreme, y si al final te tienes que ir llévame contigo, en los bolsillos vacíos, en el cuello lleno de besos. No es hambre lo que tengo, ni sed, lo que siente mi cuerpo es la ansiedad por tu ausencia, la pura necesidad de ti y de lo nuestro. Ya no hagas nada tú solo, hagamos algo, los dos juntos, deja que llueva afuera y refúgiate en la cueva de mis brazos, y en el calor de mis ganas por tu cuerpo. Detén el tiempo, no te vayas, quédate conmigo un instante más, toda la noche, para siempre y un poco más.

CXV

El amor a distancia no existe, porque no se puede traducir un beso en palabra, ni la sensación de dos cuerpos haciendo el amor en una carta, y porque no ha habido ningún enamorado que sea tan bueno narrando, como para provocar un orgasmo epistolar. El amor, mientras más cerca, más sentido y menos hablado, es mejor.

CXVI

Aférrate a mí si te da miedo caer; yo sé volar cuando estás conmigo.

CXVII

Hoy te recordé, tan vívidamente, que pude sentir la fuerza de tus ojos utópicos, tus manos callosas y tus besos de lluvia en el trópico. También Lloré un poco cuando vi tus fotos, recogiendo la ropa del piso y vistiéndote para irte. Saber que quizá, menos probable que un “tal vez”, nunca te volveré a ver.

CXVIII

Tu color es el azul, el azul del océano más impetuoso, donde la calma no existe, ni el silencio; el azul del cielo antes de extinguirse; el azul en los ojos de un gato, y el azul noble de un beso. Tu color es el azul, no ese azul triste y melancólico del blues, sino es el azul del océano más impetuoso, donde la calma no existe, ni el silencio.

CXIX

Lo que siento por ti es parecido a esos sueños en los que quieres gritar y no puedes.

CXX

Aparentemente ya no somos nada; ni novios, ni amantes, ni amigos, ni nada. Hace mucho que no hablo contigo, nunca había pasado tanto tiempo de indiferencia desde que te conocí. Te espío en silencio y sé que estás bien, y que poco a poco estarás mejor ¿Compusiste otra canción, no es así? No te escribo, ni te busco, porque siento que esta distancia, no tan imprevista, nos hace bien, a mí para entender, a ti para olvidar, y a ambos para sanar. Por fin lo siento definitivo, esto no sabe a pausa, porque las pausas son intermitentes, y esto me parece -se siente- tan decisivo (y justo en la peor época del año, cuando hace más frío). ¡Hasta pronto! ven a buscarme cuando la herida haya sanado, y cuando yo no sea más que un bonito recuerdo, lejano e inofensivo, que ya no podrá lastimarte. Te querré siempre.

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