Atardeceres fantásticos y dónde encontrarlos

Como ya lo he dicho con anterioridad, mi momento favorito del día son los atardeceres. El “gran finale” del día, la muerte del sol con su resurrección prometida, y los tonos multicolor que adopta el cosmos, antes de volverse completamente obscuro.

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Siempre que viajo trato de ver un atardecer completo, le tomo fotos y luego no hago nada; lo contemplo, le declamo poesía inédita en mi mente, me da nostalgia y después felicidad absoluta, me doy por vencido, me siento en el piso y veo hacia el horizonte esperando el arribo inevitable de la noche.

Por tal razón, en esta nueva colaboración les quiero compartir los 10 atardeceres que más recuerdo por su belleza y por lo que significaron para mí en ese momento:

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¿Cómo es viajar con Alan por el Mundo?

Esta mañana volví de Chile, después de más de 10 horas acumuladas de vuelo. No sé qué hago despierto, pero tenía que escribir esto.

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Es apenas la segunda vez que Alan me invita a un viaje. Como bien sabrán, el 90% de sus aventuras las realiza solo, y pocos hemos sido los afortunados en acompañarlo; por ejemplo, Regina Blandón y su carisma desbordante en el reino congelado de China y en los parques de diversiones de Estados Unidos; Edwing y su gran talento para volar drones (y para que se los secuestren los guardabosques jajaja) en Argentina, y yo, como su fotógrafo -y elfo doméstico- al Reino Hashemita de Jordania, el año pasado, y este año, a la hermana República de Chile.

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#Icepiration: Hekla Flokadottir’s nudes

Para el próximo viaje a Islandia con @imjustafox estamos tomado inspiración de todas partes. Por esta razón, durante los días previos a la odisea en camper #borealkingdom publicaremos una serie de artículos con la finalidad de compartirles el trabajo de otros viajeros y artistas.

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Hoy, tomado de un excelente artículo de Jessica Jungbauer para la finísima Ignant, les mostramos la obra de la local Hekla Flokadottir y sus desnudos islandeses, parte de su colección ‘Heima’ (Home).

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El último viaje de 2015

Hice una recopilación del espléndido viaje de @imjustafox, @estebanrehaag, @plasticofino@monicaetzel y mío durante el final del 2015 y el inicio del 2016. Incluye 6 mini capítulos, divididos por días: ‘En busca de la neblina’, ‘Las calamidades de Jalcomulco’, ‘El velódromo abandonado’, ‘El fin de año en Coatepec’, ‘La primera tormenta de arena’, y las tres lagunas’. Esto fue lo que ocurrió.

El último viaje del 2015

28 Diciembre 2015. En busca de la neblina.

6.30 am. Me levanté a ver el amanecer, pero amaneció del otro lado -nunca me di cuenta y me volví a dormir- la orientación nunca ha sido mi fuerte. @imjustafox, @plasticofino y yo pasamos a desayunar con la célebre Doña N (o la Doña Señora) ¿128 pesos por los tres? Se sorprendió Dani, “pues es que es Provincia”, le dije. Después empezó la búsqueda de la neblina perfecta, el paseo sobre las piedras resbalosas de río de La Pitaya, la carretera curvilínea hacia Rancho Viejo, y las vacas fantasmagóricas que se entreveían, apenas, en la bruma espesa de los pastizales. ¿No tienen frío? Un ‘sí’ al unísono. Vámonos mejor por un pan “Resobado” y un café caliente a Coatepec.

En busca de la Neblina

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Cuatro lugares extraordinarios que conocí en 2015

2015 fue un año muy bueno para mí. Quizá no tan prolífico en relación a los viajes como el 2014, pero logré visitar lugares fantásticos, y talmente memorables, que merecen una mención en este recuento anual.

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El siguiente orden está determinado cronológicamente, y no por importancia ni predilección:

1. Universal Studios Orlando (EUA)

2. Delta del Ebro (España)

3. Cambridge (Inglaterra)

4. Antigua Guatemala (Guatemala)

Leer artículo completo en alanxelmundo.com

#SCTOontheroad: road trips para descubrir y capturar los mejores momentos

Los road trips tienen un encanto especial a diferencia de otro tipo de viajes, por el contacto directo con el entorno, la esencia de la aventura, lugares que son un descubrimiento continuo, la susceptibilidad a lo desconocido. Te invitamos a que uses el HT #SCTOontheroad para documentar tus viajes, presentes y futuros, por todas las carreteras del mundo. SCTO on the road

Instagram y el viaje

Se ha puesto de moda el viaje en carretera, dejar los aviones o los grandes sistemas de transporte para favorecer un tipo de viaje más natural. Los road trips individuales o con amigos tienen una esencia documentalista, llevar la cámara y andar, solo andar, recorriendo puntos casi ilimitados en un continuum de exploración, y capturando todas esas imágenes con fotos y videos.

Leer artículo completo en elsindicato.mx

Manu Arturo Barcelona. Segunda Parte

En la primera parte de este artículo narré los primeros tres días en Barcelona, y al parecer por una fortuita cuestión logística dejamos lo mejor para los últimos dos días.

Desayuno buffet en el hotel. Ahora comí más fruta con yogurt que pancakes con mermelada; los escrúpulos dietéticos comenzaban a molestarme un poco. Caminamos nuevamente por las ramblas con dirección a Plaça Catalunya, y viramos a la izquierda en el Carrer de Bonsuccés.

Nos dirigíamos al Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA)…

Para leer el artículo completo visita el Alanxelmundo.com

La Pedrera BarcelonaAlan x el mundi

Manu Arturo Barcelona: Primera Parte

Llegamos a Barcelona un viernes por la noche, después de una semana de grabaciones intensas para la TV catalana en la medieval Gerona y el natural Delta del Ebro.

– Qué bonito está este hotel, ¿cómo se llama?

– Chic & Basic, te lo he dicho miles de veces.

Nos acomodamos cada quién en su cuarto. Normalmente cuando viajo con mi primo Arturo (IG: @imjustafox) nos quedamos en casa de algún amigo globalizado o en un hostal, en una de esas recámaras llenas de literas para 8 o 12 “bacpaqueros” con presupuesto reducido. Esta vez, sin embargo, decidimos quedarnos en un bonito hotel boutique cerca de la Rambla del Mar.

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Manu Arturo Barcelona Primera Parte

Exploración Expedita a Tepoztlán

– Primo, vámonos mañana a Tepoz.

– Va.

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Así como siempre, nuestras conversaciones y toma de decisiones casi automáticas.

Fue nuestro primer viaje en la nueva moto del Arturo, un BMW 700 no se qué, una maravilla mecánica donde cabemos perfectamente los dos, sin arrimarnos nada, a diferencia de la casi simbiosis en el scooter miniatura de Tailandia. Yo pagaría las casetas, él me llevaría hasta Tepoztán, y nos dividiríamos la gasolina. Plan perfectamente equitativo.

En la carretera ningún contratiempo, solo el aire gélido casi asfixiante que se filtraba por mi casco de motrocross sin vicera, patrocinado por Esteban; y unas obras de reestructuración a la altura de La Pera, la que se dice es, o era, porque la están desintegrando, la curva más pronunciada de la República Mexicana. Ah, olvidaba, en la mera entrada de Tepoz, un sujeto se cayó de su moto, y se reventó la cabeza; sentado en el piso, semi consciente, parecía sacado de una película de Quentin Tarantino, con un chisguetito de sangre, tragico-cómico, que brotaba de una hendidura recién forjada como alcancía en la mollera.

– ¡Hay que usar casco güey!

Nuestra visita a Tepoz se estructuró en Restaurante, Parroquia, Nieve y las ruinas Prehispánicas del Cerro Tepozteco.

El nombre del restaurante no podía ser más convincente para un par de foráneos: “Antojitos deliciosos tradicionales de aquí” dictaba el letrero amarillo destartalado afuera del local. Unas quesadillas de Huitlacoche y tinga para mí, unas enchiladas verdes y cecina para Arturo. Le preguntamos a la mesera sobre lugares interesantes.

– Pues ninguno, hay así lugares pa’ relajarse, masajes y temazcales, el templo, pero pues así muchos no.

Es maravilloso ver a un local promover de manera tan entrañablemente elocuente su Pueblo Mágico.

La Parroquia de la Natividad, la Iglesia de Tepoztlán, y su Ex Convento fueron construidos en el siglo XVI bajo órdenes de frailes dominicos, y mantienen después de más de 400 años un vigor reluciente, viejo, pero vigente.

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Enfrente, una nevería tradicional, las Tepoznieves, esas que son famosas por sus sabores idílicos y sus nombres divino-mitológicos: Canto de Sirena, Oración del Viento, Encanto de Montaña. Yo pedí el primero, que está hecho de cereza, piña, durazno y pera, empotrado en un cono sabor vainilla. Delicioso.

Nos volvimos a encaramar en la moto, y en vibraciones trepidantes por las calles empedradas llegamos hasta la base del Cerro del Tepozteco. A partir de aquí se realiza un recorrido de casi 3 kilómetros, entre piedras megalíticas, senderos inclinados construidos ex profeso para el visitante y árboles de raíces rampantes que recuerdan a los templos de Angkor en Camboya.

En la cima del Cerro se encuentran unas ruinas prehispánicas mexicas, vestigios de un templo de adoración sacra.  Son 47 pesos por pisar el suelo divino, y es gratis para estudiantes y maestros. El lugar no ofrece mucho, lo más valioso es la vista desde lo alto, para admirar la tierra cálida del estado de Morelos.

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El regreso cuesta abajo, fue más divertido saltando de piedra en piedra y disfrutando de los miserables turistas que apenas estaban emprendiendo la subida.

Al detenernos un poco antes de donde aparcamos la moto para comprar una Coca Cola,  notamos que nos temblaban las piernas a ambos, como las cucharas de los viejitos al comer la sopa. Ahí había una anciana que hacía tortillas y las calentaba en un anafre,

– Se ven bien ricas las tortillas.

– No lo dudo, seguramente sus manos tienen el sazón de 80 años.

Subimos a la moto y emprendimos el camino de regreso, con un sol tempranero que empezaba a ocultarse, y una lluvia de bugambilias y jacarandas que se desprendían de los árboles para volar lejos, libres con el viento.

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A un cierto punto, nos detuvimos a tomar unas fotos en plena carretera, y para las 6 de la tarde ya estábamos en el departamento de vuelta.

– Hagamos esto una vez por semana Manuelas.

– Pues Tepoz está bonito, pero… ¿ir 4 veces al mes?

– No seas menso, cada semana a un pueblo diferente.

– ¡Ah! perfecto… por supuesto.